¿Se puede utilizar el agua de lluvia recuperada para lavar animales domésticos (no potable)?

El agua de lluvia se utiliza cada vez más en los hogares equipados con un sistema de recogida de agua de lluvia. Ante las sequías, las restricciones de agua y el deseo de reducir el consumo de agua potable, muchos particulares se plantean posibles usos. Uno de los usos más comunes es el lavado de mascotas. ¿Es posible utilizar agua de lluvia recuperada para lavar a un perro, un gato o un caballo, sin riesgo para su salud? La respuesta es sí, siempre que conozcas los límites y sigas ciertas normas esenciales.

El agua de lluvia y los animales domésticos: lo que dice el marco sanitario

Antes de considerar cualquier uso, es esencial recordar el estado del agua de lluvia y las precauciones sanitarias asociadas.

Agua no potable: una distinción esencial que hay que comprender

El agua de lluvia recogida, aunque se almacene en una cisterna o se filtre, sigue siendo agua no potable. Puede contener bacterias, microorganismos o contaminantes del aire, el tejado o los canalones. A diferencia del agua corriente, no se somete a ningún tratamiento para garantizar su potabilidad.

Esta distinción es fundamental. El agua de lluvia puede utilizarse para muchos fines al aire libre, pero nunca debe ser bebida, ni por las personas ni por los animales.

Qué está permitido y qué está prohibido para los animales

El marco sanitario es claro:

  • Autorizado: lavado exterior de los animales, aclarado del pelaje, limpieza de las patas o del cuerpo después de una actividad sucia.
  • Prohibido: abrevar, preparar comida, lavar zonas sensibles (ojos, orejas, hocico), limpiar heridas o lesiones.

El objetivo es utilizar el agua de lluvia sólo para fines no alimentarios ni médicos.

Por qué se puede utilizar el agua de lluvia para lavar

Una de las ventajas del agua de lluvia es que no contiene cloro. Esta característica suele hacerla más suave para la piel y el pelaje de los animales, sobre todo para el lavado ocasional. Elimina el barro, el polvo y la suciedad sin dañar la piel.

Sin embargo, esta suavidad no significa que esté exenta de riesgos. Por tanto, debe utilizarse con precaución y sólo en situaciones bien definidas.

¿Cuándo es apropiado lavar a los animales con agua de lluvia?

No todos los animales ni todas las situaciones se prestan al uso del agua de lluvia. Es importante distinguir entre los usos que son apropiados y los que deben evitarse.

Perros, gatos, caballos: qué usos son adecuados

Para los perros, el agua de lluvia es especialmente adecuada para enjuagar las patas, lavar el pelaje tras un paseo por el bosque o limpiar a las mascotas embarradas. Estos usos son habituales y compatibles con el agua no potable.

Para los gatos, el uso debe ser más ocasional. Los gatos son más sensibles, por lo que el lavado con agua de lluvia sólo debe considerarse en situaciones especiales y con mucho cuidado.

En el caso de los caballos, el agua de lluvia suele utilizarse para limpiar el cuerpo, las extremidades o después del trabajo. También en este caso, el uso sigue siendo externo y nunca implica el riego.

Lavado, aclarado y mantenimiento del pelaje

El agua de lluvia es ideal para el lavado ocasional, el aclarado rápido o el mantenimiento rutinario del pelaje. Reduce la necesidad de utilizar agua potable para tareas que no la requieren.

Se recomienda un flujo suave para evitar rociar la boca o los ojos del animal.

Situaciones a evitar

El agua de lluvia no debe utilizarse para :

  • animales enfermos o debilitados,
  • animales jóvenes,
  • animales con heridas, irritaciones o infecciones cutáneas,
  • limpieza de zonas sensibles.

En caso de duda, el agua potable sigue siendo la solución más segura.

El papel de la cisterna flexible en el lavado de mascotas

El depósito flexible de recogida de agua de lluvia desempeña un papel fundamental cuando se trata de utilizar el agua de lluvia para usos exteriores, como lavar mascotas. A diferencia de las soluciones abiertas o improvisadas, proporciona un almacenamiento seguro y controlado para usos no potables.

Gracias a su diseño cerrado, la cisterna flexible limita en gran medida la contaminación externa. El agua de lluvia recogida del tejado mediante un canalón y un colector se almacena lejos de la luz, los insectos y los residuos. Esta configuración mejora la calidad del agua para usos autorizados, como la limpieza del pelaje y las patas de los animales.

Una solución de almacenamiento para usos no relacionados con la bebida

El depósito flexible de agua de lluvia está diseñado para almacenar varios cientos o miles de litros, proporcionando una reserva suficiente de agua de lluvia para usos habituales: enjuague de animales, limpieza de equipos, mantenimiento de zonas al aire libre, etc.
Esta capacidad permite no tener que recurrir a la red de agua potable para usos que no la requieren, al tiempo que garantiza que el agua esté siempre disponible.

La lona impermeable utilizada para fabricar depósitos flexibles es resistente, duradera y adecuada para almacenar líquidos no alimentarios. Soporta las variaciones de temperatura y el uso frecuente en exteriores.

Instalación sencilla, compatible con el lavado de animales

Instalar un depósito flexible de recogida de agua de lluvia es relativamente sencillo. Puede colocarse en un jardín, bajo una terraza o cerca de un cobertizo, siempre que el suelo sea estable. A continuación, se utiliza una bomba para bombear el agua a una manguera o a un punto de lavado dedicado a los animales.

Esta instalación crea una zona específica para el lavado, evitando cualquier contacto con los alimentos o las zonas sanitarias de la casa. El sistema permanece independiente de la red de agua potable, cumpliendo las normas vigentes.

Mantenimiento y seguridad: puntos esenciales

Para garantizar un uso seguro, la cisterna flexible requiere un mantenimiento regular: inspección visual, limpieza periódica, comprobación de filtros y accesorios. Estos sencillos pasos ayudan a garantizar que el agua de lluvia utilizada para lavar a los animales sea adecuada, sin riesgos innecesarios.

Es importante recordar que, aunque se almacene en un depósito flexible, el agua de lluvia sigue siendo no potable. Por tanto, se reserva exclusivamente para usos exteriores y técnicos, como lavar animales, y nunca para beber.

Buenas prácticas para utilizar el agua de lluvia de forma segura

Utilizar el agua de lluvia depende sobre todo de la calidad de su almacenamiento y de acciones sencillas pero esenciales.

Importancia del almacenamiento y mantenimiento de los depósitos

El agua almacenada adecuadamente es más segura de usar. Las cisternas, sobre todo las flexibles, tienen la ventaja de estar cerradas, lo que limita la exposición a la luz, los insectos y los residuos.

El mantenimiento regular es esencial:

  • inspección visual del agua,
  • limpieza periódica del depósito,
  • comprueba los filtros y accesorios.

Filtración e higiene sencillas

La filtración simple elimina las hojas, la arena y las impurezas visibles. Es importante recordar que la filtración mejora la comodidad del usuario, pero no potabiliza el agua.

Después de cada lavado, hay que limpiar el equipo utilizado (mangueras, cubos, cepillos) para evitar la proliferación bacteriana.

Alternativas y complementariedad con el agua corriente

El agua de lluvia debe utilizarse como complemento del agua potable, no como sustituto total. Para determinados usos sensibles o para animales frágiles, es preferible volver al agua de red.

Este enfoque complementario reduce el consumo total de agua potable, garantizando al mismo tiempo la seguridad de los animales.

Una solución práctica, siempre que se respeten los límites

Utilizar agua de lluvia recuperada para lavar a las mascotas es posible y adecuado en muchos casos. El lavado ocasional al aire libre, sin ingestión, está autorizado e incluso puede ser beneficioso gracias a la ausencia de cloro. En cambio, el riego y los usos sensibles siguen estando estrictamente prohibidos.

Cumpliendo la normativa sanitaria, manteniendo adecuadamente el sistema de recogida de agua de lluvia y utilizando el sentido común, el agua de lluvia puede integrarse eficazmente en la vida cotidiana. Este planteamiento también abre el camino a otros usos no alimentarios del agua de lluvia, ayudando a conservar los recursos y garantizando al mismo tiempo la seguridad de animales y personas.

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